
A la densa luz de la lámpara me dispongo a escribir... se acercan las tres de la madrugada… me impulsa mi falta de sueño, las vueltas en la cama, los pensamientos… Ah! ¡Los Pensamientos! Quien sabe porque extraña razón la noche realza la profundidad de las ideas. ¿Y a quien dirijo esto? A ti, hermano, hermana, extraño o extraña, que como yo has sido invadido por la falta de estimulación, has sido sucumbido por el aburrimiento, has encontrado más probable que todo lo que te rodea, todo lo que tocas, todo lo que sientes carezca de sentido, que los placeres experimentados no sean mas que meros efímeros momentos y que igual que todo quedaran sepultados en la cavidad mas recóndita de nuestra memoria. A ti hermano, que reconoces sutiles cadáveres felizmente adornados, enmarcados por un estereotipo aceptado por una sociedad enferma, que mientras ofrecen burdos entretenimientos también venden crueles formas de ignorancia, a ti te escribo hermano. Incomprendido secuaz, poeta extraviado, que bien gustarías de tiempo ilimitado para dar rienda suelta a tu imaginación y pasión, sin seguir los pasos de estos torpes soldados del reloj. A ti, te extiendo mi mano que al igual que mi cuerpo está fría. Permitamos la fusión de nuestros gélidos follajes, porque tú como yo bien sabes, que nuestros espíritus de poesías arden. A ti, fiel desplazado que tu inspiración nace de una mirada, de una sonrisa. Que en los ojos percibes un mundo y en una risa una vida, que no necesitas de las locuaces vulgaridades que te ofrecen. A ti, que en la nocturna velada encuentras tu aposento, tu brote de aliento. Extraño ser, te sigo aguardando.
Las silenciosas apariciones suelen ser las más caóticas.
A ti que igual que yo te preguntas, si acaso hemos dejado de lado las virtudes humanas (y si no las gozábamos, hemos abandonado cualquier intento de búsqueda) para entregarnos a una maquinaria banal, gris y carente de valor. Hemos de reverenciar al Dios Dinero y en un lingote de oro se ha convertido nuestro corazón.
A ti, que en esta mirada nocturna has encontrado un instante de comprensión, yo te sigo esperando.
A Ti! Que a pesar de todo, aun ansias y aguardas una brazada de luz, que nos ampare de la agobiante oscuridad que hemos sembrado! Eso me demuestra cuan esperanzado es tu corazón, hermano!
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