viernes, 10 de octubre de 2008

Mi antiguo "Yo"

Radiante febo se encuentra, y con sus brazos dora todo cuanto toca. Mi corazón, gélido, rechaza sus calurosos abrazos. Distante, apartado, alienado de todos y de todo me encuentro. Escucho mi respiración y leves sonidos que se asemejan a latidos, que inundan mi garganta de nostalgia, porque a su triste ritmo me recuerdan todo cuanto he vivido.

Abominables creaciones salidas de tu boca, devoran de un bocado a alguien que hace no mucho deje ser. Así es! Un “yo” mío ha quedado en el pasado, muerto yace entre tus manos, su cabeza emite un balanceo pendular y ese movimiento apetecible lo encuentras y te seduce. Deliciosos paraísos prometiste, que mi lucidez fulgurosa divisó como posibilidad, como realidad. En esos paisajes hermosos, poblados de paz y armonía, mi antiguo “yo”, en flores se envuelve. Yo lo observo a la distancia. Su mundo, espectáculo lleno de dicha y gloria, me es irresistible. Esa tentación y emoción es más poderosa que mi realidad y razón. Tentado ante este vil paraíso, escenario divino de pureza y tranquilidad, me aventuro a sumergirme en el. Con saña y brío me dirijo a mi viejo “yo”, por delante se atraviesan mis deseos mas anhelados, era increíble! Lo que jamás hubiese esperado sucedía frente a mis ojos. Sin embargo, no debí distraerme, y mi andar continúe. Estábamos al fin, mi objetivo y yo, mi antiguo “yo” y yo… pero él distraído se encontraba y su atención no advirtió mi presencia. Colérica fue mi reacción entonces, sujeté sus hombros con mis manos en llamas y zamarree con gusto su delicado cuerpo. Sus mejillas encendidas por el placer de su mundo, voltearon hacia mí. Mi violento sacudon difumino ese placer en su rostro y disgustado replico: “Que quieres extraño? Con que derecho irrumpes en mi paraíso?”. Apiadado del idota refute su exclamación: “Despierta idiota! Despierta!”. Pero sorprendentemente, ante mi ardiente aullido, la paz se traslado nuevamente a su rostro y despegando sus ojos de los míos y con vos apenas audible, dijo: “Idiota tú, déjame vivir aquí, en mis sueños, mis amados sueños, déjame morir aquí, Vete.”

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